viernes, 27 de mayo de 2011

El Origen de los Pueblos Indoeuropeos


                                    EL ORIGEN DE LOS PUEBLOS INDOEUROPEOS
Los países indoeuropeos son, al igual que los celtas, los germanos, los latinos, los eslavos, los griegos, los hititas, los kurdos, los armenios, los persas o los indios de los Vedas.
Lo único seguro que encontramos en común ante estos pueblos es que hablan lenguas que tienen un origen común. A estos pueblos se les ha llamado “indoeuropeos” porque uno de sus extremos está en la India y el otro en Europa; aunque lo cierto es que es un neologismo que mezcla una nación con un continente.
Durante varios años han hecho diversas fórmulas como la de decir que eran Indoislandeses; otras han dicho indoceltas, entre otras; quizás podríamos decir, como algunos autores han citado que hay otras propuestas más razonables, pero también tienen el inconveniente de una desagradable reverberación política: arios o indoarios. Los arios son todos los pueblos iranios (Irán = país de los iranios, como los kurdos, los medos, los armenios, entre otros).
La palabra indoeuropeo tiene el inconveniente de olvidar a los arios (uno de los grupos principales).
El origen de los diversos pueblos indoeuropeos pueden ser varios: Uno de ellos es que originariamente fueron una población nómada que se dispersó de una forma asombrosa, aunque, antes de éste, puede buscarse en un gran imperio como el romano, de cuya crisis y decadencia surgieron decenas de pueblos hasta entonces unificados bajo una lengua común.
El origen de algunas migraciones europeas puede ser debido a la gran batalla que enfrentó a los Kuravas y  a los pandavas, pero también puedo haber un origen anterior al que hemos citado.
Entre los diversos pueblos indoeuropeos puede que haya ciertas semejanza, cuando descubrieron que el antiguo sánscrito estaban escritos en una lengua emparentada con el latín, el griego, las lenguas eslavas o las germanas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Clasificación de las Lenguas

Las lenguas se clasifican en tres grandes grupos:


1) Monosilábicas: sus palabras son raíces invariables, sin dSiinación ni conjugación. Sólo el lugar que ocupan en la frase indica su valor de nombre, adjetivo o verbo. Pertenecen a ellas el chino (con sus diversos dialectos), el tibetano, el birmano, el annamita y el siamés.
2) Aglutinantes: las palabras se yuxtaponen, pero no se funden entre sí. La unión externa de varias palabras constituye la frase. Forman este grupo las lenguas caucásicas y uralo-altaicas, el japonés, el coreano, las lenguas malayopolinésicas, las lenguas indígenas americanas (quechua, etc.), las de las regiones árticas, etc.
3) Flexivas: las palabras están formadas por una «raíz», que se completa o modifica mediante «morfemas», los cuales se combinan con ella o entre sí formando un todo. Se pueden establecer tres subgrupos :
A) Semíticas: hebreo, árabe, etc.
B) Camíticas: copto, etíope, libio-bereber, etc.
C) Arias o indoeuropeas: céltica, griega, germánica, itálica, indo-irania y balto-eslava.

viernes, 13 de mayo de 2011

Características comunes de las lenguas indoeuropeas

Características comunes de las lenguas indoeuropeas


FONOLOGÍA (Consonantes)

Hemos encontrado diversas teorías que han intentado reconstruir la fonología del proto-indoeuropeo, este hecho es bastante difícil debido a todos los cambios que se han dado en todas las lenguas indoeuropeas y la imposibilidad de distinguir entre arcaísmos e innovaciones. El tema principal que tratamos en este apartado son las oclusivas, las cuales se generan con el paso de aire completamente interrumpido. Varias reconstrucciones se apoyaron demasiado en el Sánscrito que es el único miembro de la familia que posee tanto oclusivas sordas no aspiradas y aspiradas como sonoras no aspiradas y aspiradas.

Hay modelos recientes que excluyen a las sordas aspiradas dividiendo a las consonantes oclusivas del proto-indoeuropeo. Lo podemos ver en el siguiente cuadro:


 
1ª Columna: No aspiradas

2ª Columna: Sonoras

3ª Columna: Sonoras aspiradas

Además de estas consonantes, tenemos un grupo más de oclusivas, las palatales-velares (ḱ, ǵ, ǵh); este grupo evolucionó de diferente manera que los citados anteriormente, permitiendo la división en lenguas Centum y Satem, según la palabra para el número cien en Latín y Avéstico, respectivamente.

• Gradación vocálica:

En las lenguas más antiguas de la familia existe un mecanismo para indicar la relación de un verbo u otra categoría gramatical con otras palabras de la oración para modificar la vocal de la raíz, este proceso se denomina gradación vocálica, como nos anticipa el enunciado o bien “ablaut”.

Existen dos tipos de gradación vocálica: cuantitativa (alargamiento o reducción de una vocal básica) y cualitativa (cambio de una cualidad o “color” de una vocal).

Otro mecanismo, predominante al anterior, fue añadir distintos sufijos a una raíz invariable, la flexión.
• Acento:

En el proto-indoeuropeo podríamos decir que el acento era tonal, es decir, se elevaba el tono de voz para destacar una sola sílaba de palabra. Su ubicación estaba dictada por la morfología, ya que servía para marcar funciones gramaticales. Éste podría recaer en cualquier sílaba. Excepto el Sánscrito arcaico y el Griego antiguo, todas las otras lenguas tendieron reemplazar el acento tonal por el acento de esfuerzo o intensidad, que es aquel que distingue una sílaba pronunciándola con mayor fuerza respiratoria.


MORFOLOGÍA

Las lenguas indoeuropeas muestran una gran diversidad morfológica, tanto nominal como verbal.

• Nominal: Las más antiguas dentro de cada rama son claramente flexivas usando sufijos añadidos a la raíz para indicar las relaciones gramaticales de sustantivos, pronombres y adjetivos, aparte de género y numero; por esta razón se cree que el proto-indoeuropeo contaba, en etapas avanzadas con los siguientes ocho casos:

Nominativo, vocativo, acusativo, instrumental, dativo, ablativo, genitivo y locativo (distinguiendo tres números, singular, dual y plural). Ninguna de las lenguas de la familia, con la excepción del Sánscrito siguen utilizando este sistema complejo aunque, algunas de las lenguas como el latín, sigan utilizando casos para su gramática.

En muchas lenguas indoeuropeas modernas el sistema de declinaciones se ha simplificado sustancialmente o incluso ha colapsado. El Español es un buen ejemplo pues sólo subsisten declinaciones en algunos pronombres y adjetivos posesivos.


• Verbal: El sistema verbal no ofrece un panorama similar al nominal, ya que muchas de las lenguas más antiguas no sólo podían indicar diversos tiempos verbales, sino que también varios modos, aspectos y voces. Nos hemos encontrado hasta cuatro modos diferentes: indicativo (expresando un hecho), optativo (sugiriendo posibilidad, deseo o capacidad), subjuntivo (duda, probabilidad de ocurrencia en el futuro), imperativo (orden). Generalmente, había 2 voces: activa y, según las lenguas, media (reflexiva) o pasiva; algunas como el Griego empleaban las 3 voces (activa, media y pasiva). Más que verdaderas relaciones temporales los verbos indoeuropeos indicaban aspectos. El aspecto imperfectivo denotaba una acción continua o repetida. El aspecto perfectivo una acción simple e indefinida. El aspecto perfecto indicaba una acción completa cuyos resultados perduran.


SINTAXIS

El orden de las palabras en las lenguas más flexivas era bastante libre ya que las relaciones sintácticas estaban marcadas por los casos citados anteriormente. El agente se declinaba en nominativo y el objeto del verbo en acusativo mientras que los casos restantes determinaban otras funciones gramaticales. La capacidad de formar palabras compuestas de dos o más términos, como en Sánscrito, proveía un medio expresivo adicional en el cual la ambigüedad. desempeñaba un rol no menor pues las relaciones sintácticas entre sus miembros eran indefinidas.

VOCABULARIO

Uno de los mayores criterios para establecer el parentesco entre lengua es la similitud del vocabulario. A continuación facilitamos una tabla con los grupos de palabras más conservados.

lunes, 9 de mayo de 2011

Antecedentes

El tocario es uno de los idiomas indoeuropeos recientemente descubierto, se puede decir que se ha descubierto ha principios del siglo XX, en textos procedentes del Turquestá chino. Estos textos fueron fáciles de descifrar porque estaban escritos en una variante de la escritura "Brāhmī", de uno de los tres alfabetos del Sánscrito; el alfabeto que usamos actualmente es el "Devanāgarī".  Todos ellos eran traducciones de conocidas escrituras Budhistas, lo que también ayudó a la hora de descifrar estos textos. 
No hace mucho tiempo un estudioso británico (Henning) sugirió que los tocarios eran únicamente los "gutianos", mencionados en algunas inscripciones cuneiformes de Babilonia. Si estas sugerencias son acertadas, podríamos decir que los tocarios son los primeros indoeuropeos que aparecen en los documentos históricos del cercano oriente.
Ciertas afinidades léxicas entre la lengua tocaria y la ítalo-celta prueban que los habitantes de las dos familias lingüísiticas compartían la patria del indoeuropeo antes de que los tocarios emprendiesen su emigración hacia el Este.
Al revisar el sistema consonántico del proto-lenguaje, según recientes investigaciones, la reconstrucción de las consonantes del proto-lenguaje evidencia su mayor afinidad con las lenguas Germánica, Armenia e Hitita que con las del Sánscrito.

jueves, 14 de abril de 2011

Introducción

La lingüística nació del estudio de la superfamilia de las lenguas indoeuropeas (cerca de la mitad de la población mundial tiene por lengua materna una lengua indoeuropea). En los últimos dos siglos, los lingüistas han reconstruido el vocabulario y la sintaxis del proto-lenguaje indoeuropeo.

Las primeras investigaciones ubicaban su origen en Europa, desplegando rutas migratorias por las cuales las lenguas hijas habían evolucionado hasta agruparse en dos ramas bien definidas: una oriental y otra occidental.






Aquí mostramos las distintas migraciones que se producen:

- Hacia el este nos encontramos con tres ramas; una, va dirigida hacia Asia central, otra hacia India y, la última hacia Irán.

- Hacia el oeste hay dos ramas principales: una que va directamente desde Anatolia (actual Turquía) hacia Grecia, y la otra da la vuelta al mar Caspio; la última rama ha sido la que ha dado lugar al origen de la mayoría de los idiomas occidentales.

Las familias lingüísticas tienen un origen común, pues derivan de un lenguaje ancestral hipotético o proto-lenguaje, del cual no quedan pruebas tangibles por haber surgido antes de la invención de la escritura.
Recientes trabajos indican que el proto-lenguaje se originó hace más de 6.000 años en la parte oriental de Anatolia, y que algunas de las lenguas hijas fueron diferenciándose a través de las migraciones que las llevaron primeramente hacia el Este y luego hacia el Oeste.

Los lingüistas buscan correspondencias gramaticales, sintácticas, léxicas y de pronunciación entre los idiomas conocidos, a fin de reconstruir sus predecesores inmediatos, y por último, la lengua originaria.

Los lenguajes del mundo se agrupan en una quincena de familias basándose en su similitud gramatical, sonora y, sobre todo, de vocabulario. Este último es decisivo pues determinados grupos de palabras (números, parentesco, partes del cuerpo, ciertos adjetivos, ciertos verbos) son más resistentes al cambio y se preservan con relativamente pocas modificaciones, incluso después de milenios de evolución. Los sonidos son más estables al cambio que los significados. Al analizar el vocabulario, es fundamental, aunque no siempre es fácil diferenciar entre cognados y préstamos; los primeros son verdaderos parientes ya que descienden de un precursor común, en cambio los segundos son hijos adoptados de otra lengua.

Las lenguas vivas admiten la comparación directa entre sí; las muertas que han sobrevivido en forma escrita generalmente pueden ser vocalizadas por inferencia, a partir de datos lingüísticos internos. Pero las lenguas muertas que nunca fueron escritas solo pueden reconstruirse por comparaciones entre sus descendientes y proyectándose hacia el pasado con la atención puesta en las leyes que rigen los cambios fonológicos que hemos citado con anterioridad.

Los primeros estudios trataron sobre las lenguas que les eran más familiares a los lingüistas europeos: las pertenecientes a las familias Itálica, Céltica, Germánica, Báltica y Eslava (desde el siglo XVI los viajeros europeos habían detectado la afinidad entre estas lenguas y las "arias" de la lejana India.

Los lenguajes indoeuropeos no tienen todos el mismo grado de parentesco por lo cual es posible agruparlos en varias ramas:

1. Germánica: alemán, inglés, lenguas escandinavas (excepto el finlandés) y sus precursores.

2. Itálica: el latín y sus descendientes incluyendo portugués, español, catalán, provenzal, francés, italiano, rumano.

3. Báltica: lituano y letón, además del extinto prusiano.

4. Eslava: ruso, ucraniano, polaco, checo y serbo-croata, entre otros.

5. Céltica: irlandés, escocés, galés y bretón y varias lenguas continentales extintas.

6. Helénica: sólo compuesta por el griego.

7. Albanesa: sólo compuesta por el albanés

Considerando el número de hablantes, la mayor de las familias lingüísticas es, en la actualidad, la Indoeuropea. Comprende, aparte de la gran mayoría de las lenguas europeas que ya hemos citado, ciertas lenguas asiáticas que os mostramos a continuación:

1. Anatólica: todos los miembros de esta rama se han extinguido. Incluían el hitita, luvio, palaico y sus descendientes: licio, cario y lidio.

2. Armenia: sólo compuesta por el armenio.

3. Irania: persa, tajik, kurdo, pashto, baluchi y varios lenguajes extintos entre los que se cuenta el avéstico (testimoniado en el Avesta, el libro sagrado de la religión irania antigua).

4. Indica: el sánscrito y sus descendientes.

5. Tocárica: tocáricos A y B, ambos extintos, cuya evidencia se encuentra en algunas ciudades-oasis de la Ruta de la Seda en el Turquestán chino.

William Jones propuso en 1786 que todas ellas podrían llegar a compartir un antepasado común; a esto se le denominó “hipótesis Indoeuropea”. Para reconstruir el lenguaje indoeuropeo, los primeros lingüistas se basaron en una ley enunciada en 1822, la cual se denominaba Lautverschiebung (o del cambio de sonido). Esta ley postulaba que los grupos consonánticos van sustituyéndose unos a otros a lo largo del tiempo en forma regular y predecible.

Las reglas de esta ley se utilizaron para reconstruir un vocabulario indoeuropeo que reflejara como vivían quienes lo hablaban. Las palabras de ese vocabulario describían paisajes y climas que los lingüistas situaron en Europa, en la región comprendida entre los Alpes y los mares Báltico y del Norte. Los datos más recientes, en la actualidad, ubican el probable origen de la lengua indoeuropea en la parte occidental de Asia. Las investigaciones realizadas hasta ahora, de tipo arqueológico y lingüístico, incluyen docenas de lenguas antiguas, desde la actual Turquía hasta países alejados (por ejemplo, en el Turquestán).

jueves, 24 de marzo de 2011

Nacimiento Lenguas Indoeuropeas.

La familia indoeuropea fue identificada como tal por Sir William Jones en el siglo XVIII tras estudiar la lengua sánscrita y comprobar su similitud con la latina y griega, no sólo en su vocabulario sino también en su sistema gramatical e inflexiones. Jones concluyó que las tres lenguas tenían un solo antepasado común, del cual surgieron también las lenguas germánicas y celtas. Al hilo de esta conclusión se llegó a otra y era que los grupos eslavo y báltico también pertenecían a esta familia, junto con el armenio y albanés. Posteriormente, las extintas tocaria e hitita también se incluyeron dentro de esta familia.

Abarca desde la India, en el este, hasta las costas del océano Atlántico en el oeste; y desde Escandinavia, en el norte, hasta el mar Mediterráneo en el sur.
La importancia de la familia indoeuropea se destaca por su remota antigüedad, por su admirable expresión literaria, por su influjo civilizador y por estar incluidos en su seno el griego, el latín y el español. Dice Vendryes: "A la familia indoeuropea estaban reservados en la Historias los más altos destinos. Creó las formas lingüísticas más bellas y más ricas; y sirvió para difundir las civilizaciones que han conquistado el mundo".




La Familia Lingüística Indoeuropea

En el año 1813, el lingüista Franz Bopp publicó una obra en la que relacionaba los sistemas verbales del sánscrito, del griego, del latín, del persa y del germánico. Se había iniciado la lingüística indoeuropea.
Gracias a la aplicación de un método comparativista, que consistía en evidenciar las correspondencias morfosintácticas y léxicas existentes entre la mayoría de lenguas europeas y un buen grupo de lenguas asiáticas, se llegó a postular la existencia de una lengua común que había sido el origen de todas ellas.
Las lenguas indoeuropeas se clasifican en distintos grupos que forman una familia. La
familia indoeuropea no es la única que existe. En Europa existen lenguas
de otras familias, como la ugro-finesa, la uralo-altaica, la semítica, etc.