jueves, 2 de junio de 2011

Evolución y desarrollo en las lenguas Indoeuropeas


En términos generales las lenguas indoeuropeas muestran una pérdida progresiva de la flexión. Por lo que se sabe, el protoindoeuropeo fue una lengua muy flexiva, en la misma medida que muestran otras lenguas clásicas como el sánscrito, el avéstico y el griego; frente a ello, las lenguas modernas, que han sufrido un largo proceso evolutivo, se dirigen hacia una vía analítica, como por ejemplo el inglés, el francés y el persa, usando complementos con preposición y verbos auxiliares en lugar de la declinación nominal y la conjugación verbal. En gran parte, la pérdida de los elementos flexivos ha sido el resultado de un largo proceso que ha conducido a la pérdida de las sílabas finales de las palabras, así muchas de las indoeuropeas eran más breves que las correspondientes protoindoeuropeas. Además en otras lenguas ha tenido lugar el desarrollo de nuevos procedimientos gramaticales, y han ocurrido numerosos cambios de significado en algunas palabras concretas.
Hoy en día, una extendida teoría de las tres fases describe la evolución de la lengua indoeuropea 
en tres fases o capas históricas:
1) El indoeuropeo I o IE I, también llamado PIE temprano, es el antepasado hipotético del IE II, y probablemente el estadío más antiguo de la lengua que puede ayudar a reconstruir la lingüística comparada. No hay, sin embargo, acuerdo sobre cómo era o dónde se hablaba.
2) La segunda fase corresponde al periodo antes de la separación del proto-anatolio de la comunidad lingüística común donde coexistía con el pre-IE III. Esa fase se denomina indoeuropeo II IE II, también PIE medio, para algunos indohitita, y se identifica con las culturas tempranas de los kurganes según la teoría de los kurganes. Suele asumirse que el anatolio es la primera rama indoeuropea en separarse del indoeuropeo común, debido a sus peculiares arcaísmos, mostrando así una situación diferente a la buscada por esta gramática.

3) El antepasado común inmediato de las proto-lenguas IE – más o menos el mismo PIE estático buscado desde el comienzo de la indoeuropeística – se denomina tradicionalmente PIE tardío, también indoeuropeo III o IE III, o símplemente indoeuropeo. Su comunidad de hablantes prehistóricos suele identificarse tradicionalmente con la cultura Yamna o de entierros excavados (cf. Ukr. яма, ―hoyo”), en la estepa rusa. A los hablantes proto-anatolios se les identifica en ocasiones con la comunidad cultural Maykop.  


viernes, 27 de mayo de 2011

La Religión en los Pueblos Indoeuropeos


LA RELIGION EN LOS PUEBLOS INDOEUROPEOS

Los distintos pueblos indoeuropeos, que en sucesivas oleadas colonizaron Europa y se impusieron a la población autóctona, tenían un bagaje cultural y religioso común que fue adaptándose al lugar que ocuparon. Así, algunos dioses del viaje se convirtieron en dioses marinos, otros cambiaron de sexo, y en general se pasó de la concepción igualitaria mediterránea a una visión de claro predominio masculino, típicamente indoeuropea. De este modo, en buena parte de los panteones de estas culturas se da una jerarquía cuyo punto más alto es un dios padre celeste, como Odín. En la mayor parte de los cultos europeos no existían templos, sino unos límites imaginarios o lugares especiales, como cuevas, claros del bosque o acantilados.
Poco se sabe de las creencias pre indoeuropeas: la figura central de su panteón era una Diosa Madre de la que quizá sea una herencia la Mari vasca. Los iberos veneraban a una divinidad principal, llamada Endovéllico, y los etruscos, pueblo no indoeuropeo, tenían un panteón similar al de los romanos y griegos.
A partir de las conquistas de Alejandro Magno y del imperio romano, se introdujeron diversos cultos de origen oriental. El más relevante fue el culto a Mitra, proveniente de Persia, de carácter iniciático y secreto, y cuyo ritual más conocido era el sacrificio de un toro y la aspersión de su sangre. Otro culto relevante fue el órfico, centrado en el mítico cantor Orfeo.

           Religión de origen indoeuropeo
Hablamos del “mazdeísmo”, que es una religión bastante antigua, cuyo origen es indoeuropeo, como bien nombramos en el título, y que, perdura en la actualidad.
Se le ha dado ese nombre dado que el Dios supremo de esta religión es llamado Ahura Mazda (señor sabio).
 La época más antigua de esta religión es poco conocida, porque sus textos sagrados, se escribieron tras una reforma religiosa llevada a cabo por Zaratustra o Zoroastro (sacerdote). Los mazdeístas que aún viven en Irán son cada vez menos numerosos (menos de 30.000 en la actualidad). Esto se debe a la llegada del islam a Irán a partir del siglo VII, ya que fueron perseguidos y una parte de los mazdeístas que no quisieron hacerse musulmanes emigraron a la India, donde se les aceptaba. A estos se les llama parsis (más de 100.000). También hay   parsis en Pakistán (10.000) y unos 2.500 en Sri Lanka. Son una comunidad muy próspera dedicada al comercio, a la administración y a las profesiones liberales, pero su número es cada vez menor. Es una religión que poco a poco está desapareciendo.
A continuación y para terminar de hablar de esta religión vamos a incluir una imagen en la que podemos observar cómo se hace un rito funerario parsi, según un grabado del siglo XIX; En la cual podemos ver una especie de alabanza a la persona fallecida y las personas de alrededor, como vemos, se encuentran en posición de predicación de la palabra, que, como actualmente, algunas personas permanecen de pie, mientras otro grupo de personas se arrodilla ante la persona protagonista del funeral (el hombre que ha muerto) mientras dura el período en el que predican la palabra. 


El Origen de los Pueblos Indoeuropeos


                                    EL ORIGEN DE LOS PUEBLOS INDOEUROPEOS
Los países indoeuropeos son, al igual que los celtas, los germanos, los latinos, los eslavos, los griegos, los hititas, los kurdos, los armenios, los persas o los indios de los Vedas.
Lo único seguro que encontramos en común ante estos pueblos es que hablan lenguas que tienen un origen común. A estos pueblos se les ha llamado “indoeuropeos” porque uno de sus extremos está en la India y el otro en Europa; aunque lo cierto es que es un neologismo que mezcla una nación con un continente.
Durante varios años han hecho diversas fórmulas como la de decir que eran Indoislandeses; otras han dicho indoceltas, entre otras; quizás podríamos decir, como algunos autores han citado que hay otras propuestas más razonables, pero también tienen el inconveniente de una desagradable reverberación política: arios o indoarios. Los arios son todos los pueblos iranios (Irán = país de los iranios, como los kurdos, los medos, los armenios, entre otros).
La palabra indoeuropeo tiene el inconveniente de olvidar a los arios (uno de los grupos principales).
El origen de los diversos pueblos indoeuropeos pueden ser varios: Uno de ellos es que originariamente fueron una población nómada que se dispersó de una forma asombrosa, aunque, antes de éste, puede buscarse en un gran imperio como el romano, de cuya crisis y decadencia surgieron decenas de pueblos hasta entonces unificados bajo una lengua común.
El origen de algunas migraciones europeas puede ser debido a la gran batalla que enfrentó a los Kuravas y  a los pandavas, pero también puedo haber un origen anterior al que hemos citado.
Entre los diversos pueblos indoeuropeos puede que haya ciertas semejanza, cuando descubrieron que el antiguo sánscrito estaban escritos en una lengua emparentada con el latín, el griego, las lenguas eslavas o las germanas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Clasificación de las Lenguas

Las lenguas se clasifican en tres grandes grupos:


1) Monosilábicas: sus palabras son raíces invariables, sin dSiinación ni conjugación. Sólo el lugar que ocupan en la frase indica su valor de nombre, adjetivo o verbo. Pertenecen a ellas el chino (con sus diversos dialectos), el tibetano, el birmano, el annamita y el siamés.
2) Aglutinantes: las palabras se yuxtaponen, pero no se funden entre sí. La unión externa de varias palabras constituye la frase. Forman este grupo las lenguas caucásicas y uralo-altaicas, el japonés, el coreano, las lenguas malayopolinésicas, las lenguas indígenas americanas (quechua, etc.), las de las regiones árticas, etc.
3) Flexivas: las palabras están formadas por una «raíz», que se completa o modifica mediante «morfemas», los cuales se combinan con ella o entre sí formando un todo. Se pueden establecer tres subgrupos :
A) Semíticas: hebreo, árabe, etc.
B) Camíticas: copto, etíope, libio-bereber, etc.
C) Arias o indoeuropeas: céltica, griega, germánica, itálica, indo-irania y balto-eslava.

viernes, 13 de mayo de 2011

Características comunes de las lenguas indoeuropeas

Características comunes de las lenguas indoeuropeas


FONOLOGÍA (Consonantes)

Hemos encontrado diversas teorías que han intentado reconstruir la fonología del proto-indoeuropeo, este hecho es bastante difícil debido a todos los cambios que se han dado en todas las lenguas indoeuropeas y la imposibilidad de distinguir entre arcaísmos e innovaciones. El tema principal que tratamos en este apartado son las oclusivas, las cuales se generan con el paso de aire completamente interrumpido. Varias reconstrucciones se apoyaron demasiado en el Sánscrito que es el único miembro de la familia que posee tanto oclusivas sordas no aspiradas y aspiradas como sonoras no aspiradas y aspiradas.

Hay modelos recientes que excluyen a las sordas aspiradas dividiendo a las consonantes oclusivas del proto-indoeuropeo. Lo podemos ver en el siguiente cuadro:


 
1ª Columna: No aspiradas

2ª Columna: Sonoras

3ª Columna: Sonoras aspiradas

Además de estas consonantes, tenemos un grupo más de oclusivas, las palatales-velares (ḱ, ǵ, ǵh); este grupo evolucionó de diferente manera que los citados anteriormente, permitiendo la división en lenguas Centum y Satem, según la palabra para el número cien en Latín y Avéstico, respectivamente.

• Gradación vocálica:

En las lenguas más antiguas de la familia existe un mecanismo para indicar la relación de un verbo u otra categoría gramatical con otras palabras de la oración para modificar la vocal de la raíz, este proceso se denomina gradación vocálica, como nos anticipa el enunciado o bien “ablaut”.

Existen dos tipos de gradación vocálica: cuantitativa (alargamiento o reducción de una vocal básica) y cualitativa (cambio de una cualidad o “color” de una vocal).

Otro mecanismo, predominante al anterior, fue añadir distintos sufijos a una raíz invariable, la flexión.
• Acento:

En el proto-indoeuropeo podríamos decir que el acento era tonal, es decir, se elevaba el tono de voz para destacar una sola sílaba de palabra. Su ubicación estaba dictada por la morfología, ya que servía para marcar funciones gramaticales. Éste podría recaer en cualquier sílaba. Excepto el Sánscrito arcaico y el Griego antiguo, todas las otras lenguas tendieron reemplazar el acento tonal por el acento de esfuerzo o intensidad, que es aquel que distingue una sílaba pronunciándola con mayor fuerza respiratoria.


MORFOLOGÍA

Las lenguas indoeuropeas muestran una gran diversidad morfológica, tanto nominal como verbal.

• Nominal: Las más antiguas dentro de cada rama son claramente flexivas usando sufijos añadidos a la raíz para indicar las relaciones gramaticales de sustantivos, pronombres y adjetivos, aparte de género y numero; por esta razón se cree que el proto-indoeuropeo contaba, en etapas avanzadas con los siguientes ocho casos:

Nominativo, vocativo, acusativo, instrumental, dativo, ablativo, genitivo y locativo (distinguiendo tres números, singular, dual y plural). Ninguna de las lenguas de la familia, con la excepción del Sánscrito siguen utilizando este sistema complejo aunque, algunas de las lenguas como el latín, sigan utilizando casos para su gramática.

En muchas lenguas indoeuropeas modernas el sistema de declinaciones se ha simplificado sustancialmente o incluso ha colapsado. El Español es un buen ejemplo pues sólo subsisten declinaciones en algunos pronombres y adjetivos posesivos.


• Verbal: El sistema verbal no ofrece un panorama similar al nominal, ya que muchas de las lenguas más antiguas no sólo podían indicar diversos tiempos verbales, sino que también varios modos, aspectos y voces. Nos hemos encontrado hasta cuatro modos diferentes: indicativo (expresando un hecho), optativo (sugiriendo posibilidad, deseo o capacidad), subjuntivo (duda, probabilidad de ocurrencia en el futuro), imperativo (orden). Generalmente, había 2 voces: activa y, según las lenguas, media (reflexiva) o pasiva; algunas como el Griego empleaban las 3 voces (activa, media y pasiva). Más que verdaderas relaciones temporales los verbos indoeuropeos indicaban aspectos. El aspecto imperfectivo denotaba una acción continua o repetida. El aspecto perfectivo una acción simple e indefinida. El aspecto perfecto indicaba una acción completa cuyos resultados perduran.


SINTAXIS

El orden de las palabras en las lenguas más flexivas era bastante libre ya que las relaciones sintácticas estaban marcadas por los casos citados anteriormente. El agente se declinaba en nominativo y el objeto del verbo en acusativo mientras que los casos restantes determinaban otras funciones gramaticales. La capacidad de formar palabras compuestas de dos o más términos, como en Sánscrito, proveía un medio expresivo adicional en el cual la ambigüedad. desempeñaba un rol no menor pues las relaciones sintácticas entre sus miembros eran indefinidas.

VOCABULARIO

Uno de los mayores criterios para establecer el parentesco entre lengua es la similitud del vocabulario. A continuación facilitamos una tabla con los grupos de palabras más conservados.

lunes, 9 de mayo de 2011

Antecedentes

El tocario es uno de los idiomas indoeuropeos recientemente descubierto, se puede decir que se ha descubierto ha principios del siglo XX, en textos procedentes del Turquestá chino. Estos textos fueron fáciles de descifrar porque estaban escritos en una variante de la escritura "Brāhmī", de uno de los tres alfabetos del Sánscrito; el alfabeto que usamos actualmente es el "Devanāgarī".  Todos ellos eran traducciones de conocidas escrituras Budhistas, lo que también ayudó a la hora de descifrar estos textos. 
No hace mucho tiempo un estudioso británico (Henning) sugirió que los tocarios eran únicamente los "gutianos", mencionados en algunas inscripciones cuneiformes de Babilonia. Si estas sugerencias son acertadas, podríamos decir que los tocarios son los primeros indoeuropeos que aparecen en los documentos históricos del cercano oriente.
Ciertas afinidades léxicas entre la lengua tocaria y la ítalo-celta prueban que los habitantes de las dos familias lingüísiticas compartían la patria del indoeuropeo antes de que los tocarios emprendiesen su emigración hacia el Este.
Al revisar el sistema consonántico del proto-lenguaje, según recientes investigaciones, la reconstrucción de las consonantes del proto-lenguaje evidencia su mayor afinidad con las lenguas Germánica, Armenia e Hitita que con las del Sánscrito.

jueves, 14 de abril de 2011

Introducción

La lingüística nació del estudio de la superfamilia de las lenguas indoeuropeas (cerca de la mitad de la población mundial tiene por lengua materna una lengua indoeuropea). En los últimos dos siglos, los lingüistas han reconstruido el vocabulario y la sintaxis del proto-lenguaje indoeuropeo.

Las primeras investigaciones ubicaban su origen en Europa, desplegando rutas migratorias por las cuales las lenguas hijas habían evolucionado hasta agruparse en dos ramas bien definidas: una oriental y otra occidental.






Aquí mostramos las distintas migraciones que se producen:

- Hacia el este nos encontramos con tres ramas; una, va dirigida hacia Asia central, otra hacia India y, la última hacia Irán.

- Hacia el oeste hay dos ramas principales: una que va directamente desde Anatolia (actual Turquía) hacia Grecia, y la otra da la vuelta al mar Caspio; la última rama ha sido la que ha dado lugar al origen de la mayoría de los idiomas occidentales.

Las familias lingüísticas tienen un origen común, pues derivan de un lenguaje ancestral hipotético o proto-lenguaje, del cual no quedan pruebas tangibles por haber surgido antes de la invención de la escritura.
Recientes trabajos indican que el proto-lenguaje se originó hace más de 6.000 años en la parte oriental de Anatolia, y que algunas de las lenguas hijas fueron diferenciándose a través de las migraciones que las llevaron primeramente hacia el Este y luego hacia el Oeste.

Los lingüistas buscan correspondencias gramaticales, sintácticas, léxicas y de pronunciación entre los idiomas conocidos, a fin de reconstruir sus predecesores inmediatos, y por último, la lengua originaria.

Los lenguajes del mundo se agrupan en una quincena de familias basándose en su similitud gramatical, sonora y, sobre todo, de vocabulario. Este último es decisivo pues determinados grupos de palabras (números, parentesco, partes del cuerpo, ciertos adjetivos, ciertos verbos) son más resistentes al cambio y se preservan con relativamente pocas modificaciones, incluso después de milenios de evolución. Los sonidos son más estables al cambio que los significados. Al analizar el vocabulario, es fundamental, aunque no siempre es fácil diferenciar entre cognados y préstamos; los primeros son verdaderos parientes ya que descienden de un precursor común, en cambio los segundos son hijos adoptados de otra lengua.

Las lenguas vivas admiten la comparación directa entre sí; las muertas que han sobrevivido en forma escrita generalmente pueden ser vocalizadas por inferencia, a partir de datos lingüísticos internos. Pero las lenguas muertas que nunca fueron escritas solo pueden reconstruirse por comparaciones entre sus descendientes y proyectándose hacia el pasado con la atención puesta en las leyes que rigen los cambios fonológicos que hemos citado con anterioridad.

Los primeros estudios trataron sobre las lenguas que les eran más familiares a los lingüistas europeos: las pertenecientes a las familias Itálica, Céltica, Germánica, Báltica y Eslava (desde el siglo XVI los viajeros europeos habían detectado la afinidad entre estas lenguas y las "arias" de la lejana India.

Los lenguajes indoeuropeos no tienen todos el mismo grado de parentesco por lo cual es posible agruparlos en varias ramas:

1. Germánica: alemán, inglés, lenguas escandinavas (excepto el finlandés) y sus precursores.

2. Itálica: el latín y sus descendientes incluyendo portugués, español, catalán, provenzal, francés, italiano, rumano.

3. Báltica: lituano y letón, además del extinto prusiano.

4. Eslava: ruso, ucraniano, polaco, checo y serbo-croata, entre otros.

5. Céltica: irlandés, escocés, galés y bretón y varias lenguas continentales extintas.

6. Helénica: sólo compuesta por el griego.

7. Albanesa: sólo compuesta por el albanés

Considerando el número de hablantes, la mayor de las familias lingüísticas es, en la actualidad, la Indoeuropea. Comprende, aparte de la gran mayoría de las lenguas europeas que ya hemos citado, ciertas lenguas asiáticas que os mostramos a continuación:

1. Anatólica: todos los miembros de esta rama se han extinguido. Incluían el hitita, luvio, palaico y sus descendientes: licio, cario y lidio.

2. Armenia: sólo compuesta por el armenio.

3. Irania: persa, tajik, kurdo, pashto, baluchi y varios lenguajes extintos entre los que se cuenta el avéstico (testimoniado en el Avesta, el libro sagrado de la religión irania antigua).

4. Indica: el sánscrito y sus descendientes.

5. Tocárica: tocáricos A y B, ambos extintos, cuya evidencia se encuentra en algunas ciudades-oasis de la Ruta de la Seda en el Turquestán chino.

William Jones propuso en 1786 que todas ellas podrían llegar a compartir un antepasado común; a esto se le denominó “hipótesis Indoeuropea”. Para reconstruir el lenguaje indoeuropeo, los primeros lingüistas se basaron en una ley enunciada en 1822, la cual se denominaba Lautverschiebung (o del cambio de sonido). Esta ley postulaba que los grupos consonánticos van sustituyéndose unos a otros a lo largo del tiempo en forma regular y predecible.

Las reglas de esta ley se utilizaron para reconstruir un vocabulario indoeuropeo que reflejara como vivían quienes lo hablaban. Las palabras de ese vocabulario describían paisajes y climas que los lingüistas situaron en Europa, en la región comprendida entre los Alpes y los mares Báltico y del Norte. Los datos más recientes, en la actualidad, ubican el probable origen de la lengua indoeuropea en la parte occidental de Asia. Las investigaciones realizadas hasta ahora, de tipo arqueológico y lingüístico, incluyen docenas de lenguas antiguas, desde la actual Turquía hasta países alejados (por ejemplo, en el Turquestán).